Canción de amor y muerte


Qué envidia de ese lugar en el que justamente se cruzan nuestras miradas, de ese aire compartido, de ese segundo justo antes de que nuestras bocas se unan, de ese vaho que produce nuestra respiración, empaña los cristales y oculta nuestros miedos. Qué envidia de mí misma en la noche, justo en ese momento en el que asegurabas que querías toda mi alma, justo en ese momento en el que fui consciente, de que mi mayor miedo ahora eres perderte.

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