300 kilómetros, 2 horas y media; imagina la cantidad de besos y abrazos que caben ahí. Piensa en cuántas canciones que hablen de nuevo de mí puedes escuchar en la radio durante ese tiempo y cuántas razones y excusas podrías inventar.
Pero en esos kilómetros a mí solo me caben sueños, ilusiones y esperanzas. Cada metro me une más a ti, cada centímetro hace que en mi cabeza se produzca un nuevo orgasmo pensando en un plan futuro. Un plan, en el que no cabe un "yo" sin un "tú", en el que recree cómo será ese momento en el que se reencuentren nuestras bocas y nuestras lenguas se busquen con desesperación.
Me gusta pensar que el tiempo y la distancia solo saben jugar a nuestro favor, que saben que es tan bonito el mundo que has creado a mi alrededor que no quieren ser simples observadores ajenos. ¿Cómo no van a querer ser partícipes de lo nuestro si han visto de cerca tu sonrisa y tus ojos?
No puedo evitarlo, soy como un girasol buscando siempre la luz de tu mirada.
Somos sempiterno.

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